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Artículos sobre Kratom

El kratom en el Trastorno Obesivo Compulsivo

 

Soy un hombre de 30 años que vive en Madrid. Desde los 18 años sufro trastorno obsesivo compulsivo, me invaden pensamientos que no son de mi agrado y se repiten numerosas veces. Soy lo que se entiende como obsesivo puro, es decir, no sigo un ritual ni recurro a compulsiones para encontrar alivio como mucha gente que necesita limpiar u ordenar de forma compulsiva y que tal vez sean los casos más populares para los no afectados En mi caso las obsesiones son pensamientos que me aterran, creo que se van a convertir en realidad y siento que no existe forma de evitarlo.

Gracias a la medicación y a la terapia que sigo con un psicólogo, he podido llegar a aislar esos pensamientos y clasificarlos como casos imposibles que sólo siento y por muy cercanos que los perciba y esté convencido de que es muy probable que se materialicen en la realidad, puedo convencerme de que se alejan mucho de ésta. En algunas ocasiones cuando más fuerte me impactan estos pensamientos, necesito hablar con un familiar o un amigo de la máxima confianza que entiende mi problema y no me juzga. Ellos me confirman que las ideas que me rondan la cabeza son completos absurdos que simplemente no pueden ocurrir porque no tienen ningún fundamento.

En mi mejor momento con respecto a este trastorno, la aparición de estas obsesiones se ha limitado a algo esporádico menos duradero que al principio y que no me impide restablecer mi actividad diaria tras ciertos minutos u horas. Sin embargo, en épocas de más agitación como pueden ser aquellas en las que me encuentro más nervioso por asuntos profesionales o por problemas personales, estos pensamientos reaparecen con más fuerza y me siguen afectando, sintiendo mucho miedo, sin capacidad para realizar ninguna actividad, lo que termina aislándome.

La depresión muchas veces acompaña a este trastorno ya que las obsesiones limitan nuestro mundo. Por temor a que ocurran esos pensamientos dejamos de realizar muchas actividades o interrumpimos otras, sintiéndonos en una prisión invisible de la que parece imposible salir y nos resignamos a encerrarnos en nosotros mismos perdiendo la ilusión que tiempo atrás nos ofrecían muchas cosas de nuestro entorno.

Leí sobre el kratom en internet, sus efectos sobre el bienestar físico y mental y pensé que tal vez podría ayudarme a disminuir el impacto que este trastorno tenía en mi vida.

La primera vez que probé el kratom me transmitió una sensación de tranquilidad y seguridad. Mi mente estaba en calma y no mezclaba decenas de las preocupaciones que habitualmente me rondan la cabeza. Es más, me ayudaba o invitaba a apreciar los detalles más insignificantes y a encontrar belleza en ellos, por lo que preocupaciones como la soledad parecían quedar disminuidas dado que por mímismo era capaz de entretenerme y apasionarme con las cosas que estaban a mi alcance.

Pero este efecto que continuó produciéndose en la posteriores veces que consumí kratom y que me ayudó en el manejo de la depresión no fue el único. Mientras tomaba mi té de kratom tranquilamente en casa, no solamente me concentraba en el momento presente como hacía tiempo que no lo lograba, también se relativizaban muchos de mis pensamientos y podía analizarlos con una distancia poco frecuente. Podía ver claramente que muchas de mis obsesiones nunca ocurrirían pero además sentía que en el caso hipotéticode que otras ocurrieran, no tendrían las consecuencias tan nefastas que yo sentía predecir y que incluso en el caso poco probable de que las hubiera, me sentía con fuerza y capacidad física y mental para enfrentarme y arreglarlo. Así podía concentrarme en otras ideas y dejar pasar los pensamientos obsesivos. Gracias al kratom tenía una seguridad y confianza que antes no me acompañaban y lo realmente apasionante es que estos aliados no sólo aparecían cuando tomaba kratom, sus efectos me acompañaban hasta días después. Había aprendido formas nuevas de afrontar mis miedos y ese conocimiento, una vez asimilado plenamente, era capaz de permanecer conmigo tiempo después, incluso sin tomar kratom en varios días.

En mi caso, el kratom ha sido un complemento positivo a las terapias que seguía para manejar mi trastorno obsesivo compulsivo y me ha permitido minimizar el efecto de éste en mi vida.

 

 

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