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Artículos sobre Kratom

Misensación de bienestar

 

La primera vez que probé kratom fue con un amigo que me lo recomendó y lo trajo a casa para tomarlo juntos un sábado sin más pretensiones que pasar una buena tarde ese día.

Me había hablado de sus efectos energizantes y sedativos y tenía mucha curiosidad por comprobar como funcionaría en mi cuerpo, además tenía muchas ganas de experimentar esos días ya que estaba un poco decaído e incluso me sentía un poco sóloy demasiado reflexivo.

Preparamos su kratom favorito, Maeng Da,en infusión. Con una pequeña báscula pesamos 6 gramos, lo que pensamos que sería adecuado para míen mi primera vez según habíamos leido en foros y páginas de internet. Lo pusimos en una taza y añadimos el agua caliente.Me aconsejó que lo disfrutara tranquilamente y me olv?dara por unos momentos de que él estaba ahí también. Empezamos a beberlo y a la media hora empecé a notarme más animado, más optimista, estando a la vez muy centrado y despejado, sin la sensación de pesadez que solía producirme el alcohol o la marihuana.

Pronto empecé a pensar en aquellas cosas que realmente me importaban en la vida, y las cosas que tenía a mi alrededor me parecían de mucho más valor de lo que diariamente percibía, sentía que la vida era muy sencilla, que eramos algo pequeño en este planeta lleno de naturaleza de familiares y amigos con grandes corazones y me sentía muy afortunado y lleno de agradecimiento por formar parte de ese lugar y de ese momento.

Desde esa sensación de certeza crecía una inmensa seguridad y confianza en mí mismo que me permitía verlo todo con optimismo. Además todo me parecía más atractivo, creía que la vida era muy rica en alternativas y era emocionante planear hacia dónde quería dirigirme, no tenía pensamientos o distracciones interfiriendo en mi camino, podía ver varias metas delante de mi con nitidez y era excitante.En días anteriores a este sábado me había sentido algo desanimado y pesimista y sentía que no estaba en mi poder cambiar muchas cosas, sin embargo ahora me sentía con más control sobre mi camino.

Habíamos ya acabado el té de kratom pero quedaba mucho en el poso de la taza, por lo que volvimos a rellenarla con agua caliente y a removerlo con una cuchara para seguir disfrutando de nuestra bebida.

A las dos horas mi amigo y yo empezamos a compartir nuestras impresiones, estábamos muy cómodos, tranquilos pero con mucha energía. Destacábamos las cosas que nos gustaban de la vida,incluso algunaspequeñas que solemos pasar por alto diariamente. Hablábamossobre qué cosas nos gustaría hacer o cambiar en nuestras vidas. Los obstáculos nos parecían oportunidades. Ambos estábamos de acuerdo en que deberíamos materializar esas buenas sensaciones en algo y nos animamos a organizar un viaje.

A partir de ese buena experiencia, hemos vuelto a quedar para repetirlo otro fines de semana.

 

 

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