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Artículos sobre Kratom

Terminando con la procrastinación

 

Después de varios fines de semana tomando kratom ya podía decir que conocía sus efectos en mi cuerpo. Lo primero que llamó mi atención fue que en pequeñas dosis me hacía sentir muy bien conmigo mismo y me llenaba de energía y entusiasmomientras que aumentando un poco la dosis me ayudaba a relajarme y reducir mis preocupaciones.

Empecé tomándolo por la tarde sin ninguna intención más allá que la de pasar un buen rato en casa, pero posteriormente fui dándole otros usos. Comencé a tomarlo en lugar de mi habitual café para despejarme por las mañanas y empezar el día con mas energía y realmente me funcionaba, así que pasé a tomar kratom para comprobar cómo me ayudaria en una intensa jornada de trabajo en casa y si rendiría mas.

Después de desayunar, llenaba una taza con 6-8 gramos de kratom y me sentaba en mi escritorio para trabajar. El kratom funcionaba como algo mágico en mí, me ayudaba a concentrarme sin tener distracciones, no sentía fatiga ni la necesidad de levantarme para ir a tomar algo en la cocina. Tampoco me apetecia procrastinar navegando por internet, buscando excusas para posponer lo que tenía que hacerni dedicar mi atención al móvil.

Me incomodaba la idea de retrasar cualquier asunto pendiente, simplemente me apetecía ser ordenado y eficiente.

Sin casi proponérmelo me encontraba ya varias horas leyendo y documentandome para mejorar las posibilidades de mi negocio, respondiendo una gran cantidad de emails que tenía pendientes ydando las respuestas más oportunas. Relacionaba con velocidad diversas ideas y encontraba las palabras facilmente para expresarme, sabía en todo momento qué fuentes consultar y qué pasos debía seguir para llegar a mis metas de la forma mas rápida.

Eran sin duda mañanas muy product?vas dónde sentía que todas las respuestas me las podía dar mi cerebro y que gracias al kratom la información estaba ahora más disponible que nunca. También venía a mi la inspiración y nuevas ideas. Esbozaba planes a largo plazo y lo dejaba todo expresado por escrito de inmediato para poder consultar mis anotaciones y aplicar mis planes posteriormente.

Además de ayudarme en mi rendimiento intelectual, el kratom me ayudó a controlar mi apetito, no sólo porque mi atención estaba puesta en cualquier tarea que me propusiera llevar a cabo y no me paraba a pensar en tomar un aperitivo al que solía recurrir cuando me aburría en casa, si no porque cuando llegaba la verdadera hora a la que solía comer, me sentía de alguna forma saciado por la taza que había estado rellenando de agua y que me había permitido seguir bebiéndo el té despacio pero durante horas.

Al rechazo al desorden, el kratom parecía sumar un interés genuino por cuidarme y seguir un camino que me beneficiara, por lo que me propuse hacer más ejercicio. Realizar algun tipo de actividad física se había vuelto algo mucho más atractivo y prioritario en mi vida. Todo esto contribuyó a bajar mi peso.

Los efectos del kratom podían desaparecer en horas pero su determinación y su filosofía me acompañaban durante días.

 

 

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